martes, 8 de octubre de 2013

'JUANELE' "Llegué a pensar que no servía para hacer nada"


Ha vuelto a casa después de pasar algún tiempo perdido. Juan Castaño Quirós (Gijón, 10 de abril de 1971) ha regresado a Roces, la barriada en la que supo que pasaría buena parte de su vida pegado a una pelota. Juanele brilló en los 90 en el Sporting, el Tenerife y el Zaragoza. Se retiró en 2005. Años de desventuras. Ha estado al borde de la muerte y en la cárcel. Ahora disfruta de los ratos con su hija, de su tierra y amigos mientras mantiene controlada la enfermedad que lo ha jubilado.
P.- Se le asocia siempre con la cantera de Mareo, pero la realidad es que llegó allí con 18 años.
R.- Me formé aquí en el Roces, en el Veriña. Llegué a Mareo con 18 años. Aprendí mucho también porque llegas falto de entrenamiento y hay entrenadores mejores. Todos los jugadores de Gijón y de Asturias quieren jugar en el Sporting, en el Oviedo o en el Avilés.
Llegué a pensar que no servía para hacer nada
P.- Se marchó Juanele de su barrio con muchas aspiraciones. ¿Cuántas ha satisfecho?
R.- Muchas. Me fui con 23 años a Tenerife. Al principio lo pasé muy mal porque era mi primer viaje fuera de aquí. Me encontraba un poco solo y me costó adaptarme. Enseguida entré en el juego del fútbol profesional y en líneas generales estoy muy contento. Cinco años en Tenerife. Cinco años en Zaragoza. Echar raíces en esas ciudades me vino muy bien.
P.- Ahora trabaja en el TK Roces, entrena al equipo cadete C. ¿Se siente cómo trabajando con jóvenes?
R.- Me apetecía coger un equipo de fútbol. Me gusta trabajar con los críos, enseñarles mis experiencias y poder aportar mi granito de arena y que ellos también me enseñen a mejorar como entrenador.
P.- ¿En qué pone más empeño en sus charlas?
R.- Lo importante es respetarte a tí mismo, al rival, al árbitro, a los compañeros, a todo el entorno del fútbol. Son los principios para poder enseñar. A partir de ahí cada uno tiene su carácter y hay que tener suerte para llegar a ser profesional. No es fácil. Hay que lograr una experiencia a base de entrenar, estar con los compañeros y competir.[VÍDEO: Más sobre su vuelta a casa]
P.- ¿Qué fórmula aplica cuando se tropieza con un rebelde sin causa como lo fue usted?
R.- Yo lo corregí siendo buen compañero y sabiendo pedir perdón. Cuando cometes un error lo importante es saber pedir perdón. A partir de ahí se puede mejorar a nivel personal y en todos los niveles.
P.- ¿Qué pasa en Mareo que ya no se repiten aquellas generaciones de brillantes futbolistas como la suya?
R.- Hay bastante base en Asturias para sacar futbolistas, muchos jóvenes que son aprovechables. En Mareo puede ser que no se esté haciendo bien el trabajo o por mil cosas. La gente que trabaja allí se tiene que dar cuenta de que Mareo fue una escuela de la que salieron buenos jugadores y de la que tienen que seguir saliendo buenos jugadores porque el Sporting los necesita. Tiene que darse cuenta de que algo están haciendo mal.
P.- ¿La crisis de la cantera está directamente ligada a la crisis deportiva que ha vivido el club estos años?
R.- Sí. Si Mareo empieza a funcionar se puede mejorar incluso económicamente. El Sporting busca más los resultados que dar juego a la cantera. Creo que en unos años volverá a ser fiel a sus orígenes. Hay que sacar jugadores de nivel, que puedan jugar más de 200 partidos en Primera división, que puedan competir con jugadores de otros equipos y optar a jugar en la selección española.
P.- Sporting, Tenerife y Zaragoza. Los tres en Segunda división y los tres sin Juanele.
R.- (Ríe) Ahora sigo más la Liga Adelante. Son mis tres equipos. Los llevo muy dentro de mí. Me lo dieron todo. Los tres están en una situación muy complicada. Les deseo y espero que pronto están donde todos quieren estar. [VÍDEO: Sus tres amores futbolísticos]
P.- ¿Fue justa la historia con aquella selección de Javier Clemente en la que usted jugó?
R.- No. Ni con esa ni con otras muchas como la del Mundial del 90 o la del 86. Eran selecciones de gran nivel que pudieron haber llegado a la final perfectamente e incluso ganarla. Les faltó ese poco de fortuna que se necesita en el fúbol para ser grande.[VÍDEO: Juanele valora los éxitos de la selección]
P.- Un internacional como usted llegaría a estar tentado por el Real Madrid o el Barcelona.
R.- Sí que lo estuve. Por los dos. Cuando estaba en el Sporting los dos tenían puestos los ojos en mí. Lo sabía por la prensa y por los que mandaban en el club. Aquella época era diferente. El equipo que más pagó fue el Tenerife y me tuve que ir. Estoy orgulloso porque viví cinco años maravillosos. No cambiaría nada de mi situación deportiva. He conseguido cosas muy importantes. No todo son éxitos a nivel personal. Logré cosas a nivel colectivo que siempre recordaré.
Llegué a pensar que no servía para hacer nada
P.- ¿Cuánto pagó el Tenerife?
R.- Pagó 300 millones de pesetas más Pier, que estaba valorado en 200. En definitiva, pagó mi cláusula.
P.- Allí en Tenerife tuvo oferta para ir al fútbol italiano. Fue bastante suculenta, pero no le interesó al fallecido presidente Javier Pérez.
R.- Tenía oferta del Peruggia, que acababa de subir. Me apetecía mucho irme a Italia. Me gustaban los retos y progresar. El presidente no quiso y me quedé. Tan contento. Luego a los tres años o así me fui a Zaragoza.
P.- Eso hoy en día se resuelve fácil. Se hubiese declarado en rebeldía y punto.
R.- Mi ética no me permite eso. Si un club me paga lo doy todo por ese club y por esa ciudad. Si te pagan es tu trabajo. Tienes que ser profesional y hacer las cosas bien. Me importaban más otros valores más que el dinero.
P.- Los futbolistas firman contratos y piden mejora de sueldo el año siguiente si hacen buena temporada.
R.- Ahora vive mucha de los jugadores. Hay representantes y muchas cosas que mueven mucho dinero. Por ahí se pierden algunas cosas buenas del fútbol. Yo nunca tuve representante. Mi cosas me las llevaba yo. Para mí fue una suerte porque estar tanto tiempo en Primera sin representante quiere decir que hice bien mi trabajo. [VÍDEO: Su visión del fútbol de hoy]
P.- ¿Se ha acostumbrado a vivir lejos de esa vida de futbolista, de la adenalina de los domingos?
R.- Lo dejé en 2005 y me costó mucho. Mi carrera fue larga. Estuve 13 años sin parar. Tuve pocas lesiones, casi ninguna, y cuando lo dejé lo pasé mal. Es otra manera de vivir y de ver las cosas. Ahora hago una vida normal y me gusta. Como jugué siempre al fútbol sabía que algún día tendría que volver y volver a trabajar con niños e incluso jugar. Hay torneos de veteranos en los que me gusta mucho jugar. Esta faceta de entrenador me va a venir muy bien moralmente.
P.- ¿Cómo está Juanele?
R.- Estoy muy bien. Llevo tres años bastante bien. Estoy medicado. Mi enfermedad es el trastorno bipolar. Estoy muy controlado por mi médico. Lo pasé bastante mal unos años y ahora me doy cuenta de que la vida hay que vivirla de otra manera y disfrutar de otras cosas. En aquel momento, cuando estuve de 'depre' y de bajones, veía las cosas de forma diferente.
P.- ¿Asocia algunos comportamientos suyos como jugador a ese problema?
R.- Sí que lo asocio. No sólo en el campo sino fuera del campo. Voy entendiendo mi enfermedad. Repaso lo que hacía antes y lo que hago ahora y, a lo mejor, hacía cosas que no eran normales.
Llegué a pensar que no servía para hacer nadaP.- Su caso nos recuerda de alguna manera al de Robert Enke. En 2008 sintió un impulso fatal, un susto importante que lo mantuvo en la UCI muy grave. ¿Lo mejor es haber detectado ese problema y afrontarlo abiertamente?
R.- Sucede. Pasa. En aquella época de depresión el peor momento era el de bajón y piensas en eso, en que no sirves para hacer nada. Te metes en tu mundo. Salí adelante y es difícil que vuelva a pasar porque estoy muy centrado en mi enfermedad y en vivir el día a día.
P.- ¿A qué se aferra ahora?
R.- A mi hija, que tiene 14 años. Estoy mucho tiempo con ella y es quien me hace ir hacia adelante. También a la posibilidad de entrenar con niños y enseñarles. Para mí va a ser súper importante, aunque lo primero es mi hija.
P.- La leyenda negra de Juanele ha crecido mucho estos años. Puede que por desconocimiento. Se leen y se escuchan muchas versiones de sus problemas con la Justicia. ¿Le ha sido fácil volver a descubrir a ese Juanale que siente el fútbol como un verdadero apoyo?
R.- El fútbol es importante. Lo he practicado desde que tenía 6 años. Estuve en la cárcel en Villabona. Fue un momento bastante bajo, una situación muy complicada para mí. Allí volví a jugar aunque no tenía muchas ganas. Tenían un equipo y jugaba con los demás presos. También me vino bien para olvidar cosas. El fútbol lo fue y lo será todo. [VÍDEO: Los problemas de estos últimos años]
P.- ¿Mantiene la finta y la arrancada?
R.- Sí que la mantengo. Siempre ando ahí metido en torneos de fútbol 7 y de veteranos. Incluso ahora entrenando con los niños también juego. A veces no les transmito tanto hablando como jugando.
P.- ¿Anda más fino mandando el balón a la escuadra o jugando al dominó?
R.- Se me da muy bien el dominó. (Risas) Con un balón soy feliz.(Fuente)

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