viernes, 29 de marzo de 2013

¿por qué la selección de Bolivia ha hecho de La Paz un fortín?

Vómitos, mareos o desmayos: por qué la selección de Bolivia ha hecho de La Paz un fortín
Argentina no pudo pasar del empate ante Bolivia en su visita a La Paz (1-1) y mucha culpa de ello la tuvo un invitado habitual en este tipo de escenarios: el mal de altura. Disputar un partido a más de 3.600 metros de altura puede crear graves complicaciones a aquellos jugadores que no están acostumbrados a disputar choques en estas circunstancias, y varios jugadores de la albiceleste sufrieron problemas el pasado martes.




Vómitos, mareos, falta de oxígeno e incluso desmayos fueron algunos de los síntomas que sufrieron los integrantes del conjunto argentino durante el partido ante Bolivia, una situación habitual cuando se disputan choques a tanta altura sobre el nivel del mar. El deporte de primer nivel bajo estas circunstancias es completamente distinto al que se puede disputar en cualquier otro punto del Planeta, pues el cuerpo humano debe aclimatarse para poder desarrollar su actividad con normalidad.

"En este tipo de lugares, cuando golpeas la pelota tarda mucho más de lo normal en caer, y cuando empieza a hacerlo, baja mucho más rápido de lo normal. Incluso el bote del balón es completamente distinto", aseguraba Alejandro Sabellatras el partido. "Es imposible jugar en altura, cuando haces un esfuerzo eres incapaz de coger aire", aseguró Leo Messi. "No es normal tener que recurrir al oxígeno para jugar. Acabamos todos liquidados", aseguró Ángel di María.

Las imágenes de los jugadores argentinos tomando oxígeno de botellas nada más acabado el partido resumía perfectamente las condiciones a las que se tuvo que enfrentar la albiceleste, un combinado poco acostumbrado a jugar a esta altura. Una vez superados los 3.000 metros se sufre el denominado "mal de altura", una dolencia que causa náuseas, fatiga y cefaleas, entre otros síntomas, a aquellos que no se han aclimatado.

El tiempo, algo inexistente en el deporte de elite

Lo ideal es tener una semana de aclimatación por cada mil metros de diferencia, con lo que se evitaría cualquier complicación. Sin embargo, la falta de tiempo físico para adaptar a toda una selección da lugar a que se produzcan este tipo de episodios. Años atrás, FIFA llegó a prohibir jugar al fútbol por encima de los 2.000 metros alegando que "el cuerpo del futbolistas no está diseñado para jugar en condiciones extremas", pero meses más tarde anulaba tal suspensión.

Los problemas que provoca el mal de altura no se reducen a los 90 minutos de partido o las horas posteriores al choque. Los efectos negativos pueden aparecer incluso 48 horas más tarde, situación que puede afectar a los jugadores argentinos de cara a la próxima jornada liguera. Bolivia sabe aprovechar esta ventaja y, de hecho, ocho de los nueve puntos que tiene en la fase de clasificación al Mundial los ha conseguido como local.

Argentina ha sido la última en sufrir el denominado 'mal de altura'. Las duras condiciones de jugar a más de 3.600 metros de altitud pasaron factura a la selección albiceleste: vómitos, mareos e insuficiencias respiratorias fueron habituales al término del partido. Los problemas por jugar bajo estas condiciones siguen siendo habituales, pero la FIFA sigue permitiéndolo, no viendo ningún problema en los sobreesfuerzos que los jugadores se ven obligados a sufrir.(Fuente)

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